4 oct 2011

Hacer ejercicio físico aumenta tu cociente intelectual


jovenes-ejercicioLos jóvenes que practican ejercicio físico regularmente tienen un cociente intelectual más alto (CI) y son más propensos a estudiar en la universidad, según se desprende de una reciente investigación de la Academia Sahlgrenska en Suecia. Los efectos positivos se notan sobre todo en el pensamiento lógico y la comprensión verbal

“Estar en forma implica que además de tener un corazón fuerte y gran capacidad pulmonar, tu cerebro recibe gran cantidad de oxígeno”, explica Michael Nillsson, coautor del estudio, que se ha basado en más de un millón de sujetos, entre ellos varias parejas de gemelos.

Por otra parte, el estudio muestra que si el ejercicio se practica con regularidad entre 15 y 18 años, el rendimiento cognitivo aumenta, lo que sugiere que la educación física debería jugar un papel clave en las escuelas. A esto se añade que se ha comprobado que, entre los sujetos estudiados, aquellos que estaban en forma a los 18 años tenían más probabilidad de acceder a estudios superiores y obtener puestos de trabajos cualificados que el resto.

Una copa de alcohol al día mejora la salud de las mujeres


copa-mujerLas mujeres de mediana edad que beben solo 15 gramos de alcohol al día, equivalente a una copa, gozan de mejor salud y envejecen mejor que las que no beben ni una gota de alcohol, las que consumen dos copas al día y las que ingieren cuatro o más dosis de alcohol durante los fines de semana. 

Es la conclusión a la que ha llegado un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard liderado por Qi Sun y publicado en la revista 
PLoS Medicine. Las mejoras en la salud incluyen una menor incidencia de patologías cardíacas y de diabetes. Además, una copa al día previene discapacidades físicas y cognitivas y evita las enfermedades mentales al cumplir los 70. 

A esto se añade que un estudio realizado el año pasado en Boston y publicado en la revista 
Archives of Internal Medicine revelaba que beber alcohol moderadamente previene el sobrepeso y la obesidad en las mujeres. Esto se aplica principalmente al consumo de 15 a 30 gramos diarios de vino tinto.



http://www.muyinteresante.es/una-copa-de-alcohol-al-dia-mejora-la-salud-de-las-mujeres

Sin serotonina nos enfadamos más


enfadoEl descenso en los niveles del neurotransmisor cerebral conocido como serotonina, que suele ocurrir cuando alguien no ha comido o está estresado, afecta en personas sanas a las regiones cerebrales que permiten controlar el enfado, según un estudio de la Cambridge University (Reino Unido) publicado en la revista Biological Psychiatry.

Para desarrollar este estudio, los niveles de serotonina de los voluntarios sanos fueron alterados manipulando el contenido su dieta. Mientras un día se les suministraba una mezcla de aminoácidos con 
triptófano, que aumenta el nivel de serotonina en sangre, en el segundo ensayo los voluntarios recibieron la misma mezcla pero sin triptófano. Analizando a continuación el cerebro de los voluntarios con resonancia magnética funcional mientras veían caras con expresiones de enfado, tristeza y neutralidad, los neurocientíficos comprobaron que los niveles bajos de serotonina hacen que la comunicación entre regiones específicas del cerebro del sistema límbico emocional -una estructura denominada amígdala- y los lóbulos frontales sea más débil que cuando los niveles de serotonina son normales.

Utilizando un cuestionario de personalidad, los investigadores descubrieron además que en los voluntarios presentaban una tendencia natural a comportarse de manera agresiva, las comunicaciones entre la amígdala y el cortex prefrontal eran incluso más débiles tras la disminución de la serotonina.

Un estudio anterior publicado a principios de año en la misma revista revelaba que
 la manera en que vemos las relaciones íntimas propias o ajenas, y la percepción del “romanticismo”, también están vinculadas a la acción de la serotonina.

Una vacuna española contra el VIH logra una respuesta inmune del 90%


vacuna-csicUn ensayo clínico revela la eficacia inmunitaria delcandidato español MVA-B como vacuna preventiva contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). El 90% de los voluntarios sometidos al compuesto, elaborado y patentado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado una respuesta inmune al virus y el 85% de ellos la ha mantenido durante, al menos, un año. Su seguridad y eficacia son descritas en sendos artículos en las revistasVaccine y Journal of Virology.

En 2008, la MVA-B demostró una alta eficacia en ratones y macacos, y protección contra el virus de la inmunodeficiencia del simio (SIV). Este hallazgo ha motivado la ejecución del ensayo clínico en 30 voluntarios sanos, dirigido por el Hospital Clínic de Barcelona y con el Gregorio Marañón de Madrid. Gracias a su alta respuesta inmunológica en humanos, el equipo iniciará con la Red de Investigación del Sida un ensayo clínico en fase I con voluntarios infectados con VIH para comprobar su eficacia como vacuna terapéutica, según ha informado el CSIC en un comunicado de prensa.

El éxito del tratamiento se basa en que 
el sistema inmunológico puede quedar entrenado para responder frente a partículas del virus y células infectadas de forma duradera. El investigador en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC Mariano Esteban, responsable del desarrollo del compuesto, explica: “MVA-B ha demostrado que es tan potente o mejor que las vacunas actualmente en estudio”. “Los resultados deben ser tomados con cautela ya que el tratamiento sólo se ha probado en 30 voluntarios y, aunque estimula una respuesta potente en la mayoría de los casos, es pronto para predecir si las defensas inducidas prevendrán la infección”, matiza el doctor responsable del equipo de investigación del Clínic, Felipe García.

El origen de la vacuna

En 1999, el equipo de investigación de Esteban comenzó a trabajar en el desarrollo y preclínica de MVA-B, que recibe su nombre de su composición a partir del virus Vaccinia Modificado de Ankara (MVA). Se trata de un virus atenuado que se usó para erradicar la viruela y que sirve de modelo en la investigación de múltiples vacunas. La B procede del subtipo de VIH contra el que lucha, el más prevalente en Europa. El desarrollo de la MVA-B se basa en la introducción de cuatro genes del VIH (
Gag, Pol, Nef yEnv) en la secuencia genética de vaccinia. Un sistema inmunitario sano reacciona frente al MVA, y los genes de VIH insertados en su ADN no son capaces de infectar a seres humanos, lo que garantiza la seguridad del ensayo clínico.

La inoculación de la vacuna en un voluntario sano pretende entrenar su sistema inmunológico para detectar y aprender a combatir esos componentes del virus. Según Esteban, “es como si le enseñáramos una foto del VIH para que sea capaz de reconocerlo si se lo encuentra en el futuro”. Las células principales de este experimento son los linfocitos T y B. Son los soldados encargados de detectar las sustancias extrañas que se introducen en el organismo y enviar la señalización necesaria para destruirlas. “Nuestro organismo está repleto de linfocitos, cada uno programado para luchar contra un patógeno diferente”, comenta Esteban. Por ello, “es necesario someterlos a un entrenamiento cuando se trata de un patógeno al que no pueden vencer de forma natural, como es el VIH”, añade.

Los linfocitos B son los responsables de la respuesta inmunológica humoral, cuya producción de anticuerpos actúa sobre las partículas del VIH antes de que penetren e infecten una célula. Se anclan a su estructura superficial y lo bloquean. Los análisis de sangre en la 
semana 48 del tratamiento revelan que el 72,7% de los voluntarios tratados mantienen anticuerpos específicos contra el VIH.

Por su parte, los linfocitos T controlan la respuesta inmunológica celular, encargada de detectar y destruir a las células infectadas con VIH. Para comprobar su respuesta defensiva frente a la vacuna, se midió su producción de la proteína inmunitaria interferón gamma. Los análisis realizados en la semana 48 del tratamiento, 32 semanas después de la última inoculación de la vacuna, revelan que dicha producción por parte de los linfocitos T CD4+ y CD8+ del grupo vacunado es del 38,5% y 69,2% respectivamente, frente al 0% del grupo control.

Para que una vacuna sea verdaderamente efectiva, aparte de la capacidad defensiva del sistema inmunitario, requiere poder generar en él una respuesta duradera contra futuros ataques. Para ello, el organismo debe ser capaz de mantener un nivel básico de linfocitos T de memoria. Dichos linfocitos, generados a raíz de un primer ataque por parte de un patógeno, son soldados veteranos que pueden circular durante años por el organismo preparados para responder ante una nueva incursión del enemigo.

Los análisis en los individuos vacunados en la semana 48 revelan que más del 50% de los linfocitos T CD4+ y CD8+ eran de efecto memoria. Este dato concuerda con 
el 85% de los pacientes que mantuvo su respuesta inmunitaria en este punto del ensayo.

Bostezar sirve para enfriar la cabeza

bostezo¿Bostezas? Tal vez se debe a que tu cerebro está que arde. Según un estudio dirigido por Andrew Gallup, investigador de la Universidad de Princeton (EE UU), bostezar no es solo un indicador de fatiga o aburrimiento. De hecho, Gallup ha demostrado que la frecuencia con la que bostezamos varía según la estación del año, y que las personas bostezan menos cuando el calor al aire libre es mayor que la temperatura corporal, lo que tendría justificación si el bostezo sirve para que el cerebro regule su temperatura.

En experimentos con 160 sujetos, los científicos comprobaron que 
somos más propensos a bostezar en invierno, en comparación con el verano, cuando la temperatura ambiente es igual o superior a la temperatura corporal. "Cerca de la mitad de las personas en las sesiones de invierno bostezó, en comparación con menos de un cuarto de los participantes en verano", explica Gallup, que ha llegado a la conclusión de que las altas temperaturas externas no proporcionan ningún alivio para el cerebro recalentado, mientras que cuando hace más frío un bostezo sirve para que entre aire fresco y descienda la temperatura de nuestra cabeza.

“Nuestro estudio da soporte a la 
hipótesis termorreguladora del bostezo, que propone que abrimos la boca cuando la temperatura del cerebro aumenta, y que la consecuencia fisiológica es que nuestras neuronas se enfrían”, explica Gallup, que ha dado a conocer su trabajo en la revista Frontiers in Evolutionary Neuroscience. Al bostezar, el estiramiento de la mandíbula aumenta el flujo de sangre al cerebro, y la inhalación de aire más frío que el organismo permite el intercambio de calor con el entorno. “Es una ventana térmica”, añade el investigador, que advierte que bostezar cuando hace mucho calor en el exterior podría ser contraproducente.


¿Por qué las mujeres enferman menos que los hombres?


En lo que a salud y enfermedad se refiere, las mujeres pueden ser consideradas el sexo más fuerte. Hasta la fecha, diversos estudios han demostrado que el sistema inmune de ellas es más resistente que el de ellos. Ahora, una investigación de la Universidad de Gante (Bélgica) asegura haber encontrado la explicación a estas diferencias en los microARNs codificados en el doble cromosoma X femenino.

“Las estadísticas muestran que en los seres humanos, pero también en otros mamíferos, 
las hembras viven más que los machos y son capaces de combatir mejor desde infecciones hasta traumatismos”, explica Claude Libert, coautor del trabajo. La clave reside en que las mujeres poseen dos cromosomas X, mientras que los hombres cuentan solo con uno. “El cromosoma X contiene el 10% de todos los microARNS del genoma, que cumplen importantes funciones en el sistema inmune y en la protección frente al cáncer”, añade el investigador belga.

Los microARNs están codificados en el cromosoma X y, tal como han podido comprobar los científicos, son moléculas capaces de debilitar la capacidad para defenderse de enfermedades al "silenciar" e inactivar a los genes del sistema inmune. Debido a que las mujeres tienen dos cromosomas X, su organismo tiene más posibilidades que el del hombre (con un único cromosoma X y un cromosoma Y) de compensar esta "debilidad".

No obstante, no todo son ventajas para ellas. Según revelan también los autores de la investigación en la revista 
BioEssays, "los mismos mecanismos que ofrecen a las mujeres una ventaja de supervivencia también incrementan su susceptibilidad a las enfermedades autinmunes”, especialmente en edades avanzadas.

Sin vitamina B12, el cerebro encoge


pescadoEl pescado, la carne, la leche y los huevos son las principales fuentes de vitamina B12, también conocida como cobalamina. Una falta de esta sustancia en la dieta puede hacer que el cerebro pierda células cerebrales y desarrolle problemas cognitivos, según un estudio publicado en Neurology, la revista de la Academia Americana de Neurología. 

En la investigación participaron 121 personas mayores de 65 años a las que se midieron los niveles de vitamina B12 y los metabolitos que pueden indicar una deficiencia de vitamina B12. Los participantes también pasaron por pruebas de memoria y otras habilidades cognitivas. Cuatro años y medio más tarde, imágenes por resonancia magnética de los cerebros de los sujetos midieron el volumen cerebral total y otros signos de daño cerebral . De este modo los científicos comprobaron que 
niveles altos de los marcadores de deficiencia de vitamina B12 estaban asociados a menores puntuaciones en los tests cognitivos y a un menor volumen cerebral total.


“Es demasiado pronto para decir si el aumento de los niveles de vitamina B12 en personas mayores a través de la dieta o los suplementos podrían prevenir estos problemas ", ha advertido Christine C. Tangney del Centro Médico Universitario Rush, en Chicago (EE UU), coautora del estudio.