4 oct 2011

Sin serotonina nos enfadamos más


enfadoEl descenso en los niveles del neurotransmisor cerebral conocido como serotonina, que suele ocurrir cuando alguien no ha comido o está estresado, afecta en personas sanas a las regiones cerebrales que permiten controlar el enfado, según un estudio de la Cambridge University (Reino Unido) publicado en la revista Biological Psychiatry.

Para desarrollar este estudio, los niveles de serotonina de los voluntarios sanos fueron alterados manipulando el contenido su dieta. Mientras un día se les suministraba una mezcla de aminoácidos con 
triptófano, que aumenta el nivel de serotonina en sangre, en el segundo ensayo los voluntarios recibieron la misma mezcla pero sin triptófano. Analizando a continuación el cerebro de los voluntarios con resonancia magnética funcional mientras veían caras con expresiones de enfado, tristeza y neutralidad, los neurocientíficos comprobaron que los niveles bajos de serotonina hacen que la comunicación entre regiones específicas del cerebro del sistema límbico emocional -una estructura denominada amígdala- y los lóbulos frontales sea más débil que cuando los niveles de serotonina son normales.

Utilizando un cuestionario de personalidad, los investigadores descubrieron además que en los voluntarios presentaban una tendencia natural a comportarse de manera agresiva, las comunicaciones entre la amígdala y el cortex prefrontal eran incluso más débiles tras la disminución de la serotonina.

Un estudio anterior publicado a principios de año en la misma revista revelaba que
 la manera en que vemos las relaciones íntimas propias o ajenas, y la percepción del “romanticismo”, también están vinculadas a la acción de la serotonina.

Una vacuna española contra el VIH logra una respuesta inmune del 90%


vacuna-csicUn ensayo clínico revela la eficacia inmunitaria delcandidato español MVA-B como vacuna preventiva contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). El 90% de los voluntarios sometidos al compuesto, elaborado y patentado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha desarrollado una respuesta inmune al virus y el 85% de ellos la ha mantenido durante, al menos, un año. Su seguridad y eficacia son descritas en sendos artículos en las revistasVaccine y Journal of Virology.

En 2008, la MVA-B demostró una alta eficacia en ratones y macacos, y protección contra el virus de la inmunodeficiencia del simio (SIV). Este hallazgo ha motivado la ejecución del ensayo clínico en 30 voluntarios sanos, dirigido por el Hospital Clínic de Barcelona y con el Gregorio Marañón de Madrid. Gracias a su alta respuesta inmunológica en humanos, el equipo iniciará con la Red de Investigación del Sida un ensayo clínico en fase I con voluntarios infectados con VIH para comprobar su eficacia como vacuna terapéutica, según ha informado el CSIC en un comunicado de prensa.

El éxito del tratamiento se basa en que 
el sistema inmunológico puede quedar entrenado para responder frente a partículas del virus y células infectadas de forma duradera. El investigador en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC Mariano Esteban, responsable del desarrollo del compuesto, explica: “MVA-B ha demostrado que es tan potente o mejor que las vacunas actualmente en estudio”. “Los resultados deben ser tomados con cautela ya que el tratamiento sólo se ha probado en 30 voluntarios y, aunque estimula una respuesta potente en la mayoría de los casos, es pronto para predecir si las defensas inducidas prevendrán la infección”, matiza el doctor responsable del equipo de investigación del Clínic, Felipe García.

El origen de la vacuna

En 1999, el equipo de investigación de Esteban comenzó a trabajar en el desarrollo y preclínica de MVA-B, que recibe su nombre de su composición a partir del virus Vaccinia Modificado de Ankara (MVA). Se trata de un virus atenuado que se usó para erradicar la viruela y que sirve de modelo en la investigación de múltiples vacunas. La B procede del subtipo de VIH contra el que lucha, el más prevalente en Europa. El desarrollo de la MVA-B se basa en la introducción de cuatro genes del VIH (
Gag, Pol, Nef yEnv) en la secuencia genética de vaccinia. Un sistema inmunitario sano reacciona frente al MVA, y los genes de VIH insertados en su ADN no son capaces de infectar a seres humanos, lo que garantiza la seguridad del ensayo clínico.

La inoculación de la vacuna en un voluntario sano pretende entrenar su sistema inmunológico para detectar y aprender a combatir esos componentes del virus. Según Esteban, “es como si le enseñáramos una foto del VIH para que sea capaz de reconocerlo si se lo encuentra en el futuro”. Las células principales de este experimento son los linfocitos T y B. Son los soldados encargados de detectar las sustancias extrañas que se introducen en el organismo y enviar la señalización necesaria para destruirlas. “Nuestro organismo está repleto de linfocitos, cada uno programado para luchar contra un patógeno diferente”, comenta Esteban. Por ello, “es necesario someterlos a un entrenamiento cuando se trata de un patógeno al que no pueden vencer de forma natural, como es el VIH”, añade.

Los linfocitos B son los responsables de la respuesta inmunológica humoral, cuya producción de anticuerpos actúa sobre las partículas del VIH antes de que penetren e infecten una célula. Se anclan a su estructura superficial y lo bloquean. Los análisis de sangre en la 
semana 48 del tratamiento revelan que el 72,7% de los voluntarios tratados mantienen anticuerpos específicos contra el VIH.

Por su parte, los linfocitos T controlan la respuesta inmunológica celular, encargada de detectar y destruir a las células infectadas con VIH. Para comprobar su respuesta defensiva frente a la vacuna, se midió su producción de la proteína inmunitaria interferón gamma. Los análisis realizados en la semana 48 del tratamiento, 32 semanas después de la última inoculación de la vacuna, revelan que dicha producción por parte de los linfocitos T CD4+ y CD8+ del grupo vacunado es del 38,5% y 69,2% respectivamente, frente al 0% del grupo control.

Para que una vacuna sea verdaderamente efectiva, aparte de la capacidad defensiva del sistema inmunitario, requiere poder generar en él una respuesta duradera contra futuros ataques. Para ello, el organismo debe ser capaz de mantener un nivel básico de linfocitos T de memoria. Dichos linfocitos, generados a raíz de un primer ataque por parte de un patógeno, son soldados veteranos que pueden circular durante años por el organismo preparados para responder ante una nueva incursión del enemigo.

Los análisis en los individuos vacunados en la semana 48 revelan que más del 50% de los linfocitos T CD4+ y CD8+ eran de efecto memoria. Este dato concuerda con 
el 85% de los pacientes que mantuvo su respuesta inmunitaria en este punto del ensayo.

Bostezar sirve para enfriar la cabeza

bostezo¿Bostezas? Tal vez se debe a que tu cerebro está que arde. Según un estudio dirigido por Andrew Gallup, investigador de la Universidad de Princeton (EE UU), bostezar no es solo un indicador de fatiga o aburrimiento. De hecho, Gallup ha demostrado que la frecuencia con la que bostezamos varía según la estación del año, y que las personas bostezan menos cuando el calor al aire libre es mayor que la temperatura corporal, lo que tendría justificación si el bostezo sirve para que el cerebro regule su temperatura.

En experimentos con 160 sujetos, los científicos comprobaron que 
somos más propensos a bostezar en invierno, en comparación con el verano, cuando la temperatura ambiente es igual o superior a la temperatura corporal. "Cerca de la mitad de las personas en las sesiones de invierno bostezó, en comparación con menos de un cuarto de los participantes en verano", explica Gallup, que ha llegado a la conclusión de que las altas temperaturas externas no proporcionan ningún alivio para el cerebro recalentado, mientras que cuando hace más frío un bostezo sirve para que entre aire fresco y descienda la temperatura de nuestra cabeza.

“Nuestro estudio da soporte a la 
hipótesis termorreguladora del bostezo, que propone que abrimos la boca cuando la temperatura del cerebro aumenta, y que la consecuencia fisiológica es que nuestras neuronas se enfrían”, explica Gallup, que ha dado a conocer su trabajo en la revista Frontiers in Evolutionary Neuroscience. Al bostezar, el estiramiento de la mandíbula aumenta el flujo de sangre al cerebro, y la inhalación de aire más frío que el organismo permite el intercambio de calor con el entorno. “Es una ventana térmica”, añade el investigador, que advierte que bostezar cuando hace mucho calor en el exterior podría ser contraproducente.


¿Por qué las mujeres enferman menos que los hombres?


En lo que a salud y enfermedad se refiere, las mujeres pueden ser consideradas el sexo más fuerte. Hasta la fecha, diversos estudios han demostrado que el sistema inmune de ellas es más resistente que el de ellos. Ahora, una investigación de la Universidad de Gante (Bélgica) asegura haber encontrado la explicación a estas diferencias en los microARNs codificados en el doble cromosoma X femenino.

“Las estadísticas muestran que en los seres humanos, pero también en otros mamíferos, 
las hembras viven más que los machos y son capaces de combatir mejor desde infecciones hasta traumatismos”, explica Claude Libert, coautor del trabajo. La clave reside en que las mujeres poseen dos cromosomas X, mientras que los hombres cuentan solo con uno. “El cromosoma X contiene el 10% de todos los microARNS del genoma, que cumplen importantes funciones en el sistema inmune y en la protección frente al cáncer”, añade el investigador belga.

Los microARNs están codificados en el cromosoma X y, tal como han podido comprobar los científicos, son moléculas capaces de debilitar la capacidad para defenderse de enfermedades al "silenciar" e inactivar a los genes del sistema inmune. Debido a que las mujeres tienen dos cromosomas X, su organismo tiene más posibilidades que el del hombre (con un único cromosoma X y un cromosoma Y) de compensar esta "debilidad".

No obstante, no todo son ventajas para ellas. Según revelan también los autores de la investigación en la revista 
BioEssays, "los mismos mecanismos que ofrecen a las mujeres una ventaja de supervivencia también incrementan su susceptibilidad a las enfermedades autinmunes”, especialmente en edades avanzadas.

Sin vitamina B12, el cerebro encoge


pescadoEl pescado, la carne, la leche y los huevos son las principales fuentes de vitamina B12, también conocida como cobalamina. Una falta de esta sustancia en la dieta puede hacer que el cerebro pierda células cerebrales y desarrolle problemas cognitivos, según un estudio publicado en Neurology, la revista de la Academia Americana de Neurología. 

En la investigación participaron 121 personas mayores de 65 años a las que se midieron los niveles de vitamina B12 y los metabolitos que pueden indicar una deficiencia de vitamina B12. Los participantes también pasaron por pruebas de memoria y otras habilidades cognitivas. Cuatro años y medio más tarde, imágenes por resonancia magnética de los cerebros de los sujetos midieron el volumen cerebral total y otros signos de daño cerebral . De este modo los científicos comprobaron que 
niveles altos de los marcadores de deficiencia de vitamina B12 estaban asociados a menores puntuaciones en los tests cognitivos y a un menor volumen cerebral total.


“Es demasiado pronto para decir si el aumento de los niveles de vitamina B12 en personas mayores a través de la dieta o los suplementos podrían prevenir estos problemas ", ha advertido Christine C. Tangney del Centro Médico Universitario Rush, en Chicago (EE UU), coautora del estudio.

9 sept 2011

Teoría del infierno


La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de Química en la Universidad de Toronto.

La respuesta de uno de los estudiantes fue tan "profunda" que el profesor quiso compartir la con sus colegas, vía internet, razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.

Pregunta: ¿Es el infierno Exotérmico (desprende calor) o Endotérmico (lo absorbe)?

La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la ley de Boyle (un gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime). Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente:

En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas.
En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones:

La mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el infierno crece de forma exponencial. Veamos ahora cómo varía el volumen del infierno. Según la ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas. Hay dos posibilidades:
1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.

2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el infierno se congele ¿Qué posibilidad es la verdadera?: Si aceptamos lo que me dijo Teresa en mi primer año de carrera "Se congelará el Infierno antes de que me acueste contigo", y teniendo en cuenta que me acosté con ella la semana pasada, la posibilidad número 2 es la verdadera.
Doy por tanto como cierto que el infierno es Exotérmico y que ya está congelado.

El corolario de esta teoría es que, dado que el infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido, saturado... dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, esa noche Teresa no paraba de gritar: "¡Oh, Dios mío!"

-Dicho estudiante fue el único que sacó calificación sobresaliente

8 sept 2011

Mi parte favorita

"Los seres vivos utilizan los color de muchas maneras: para absorber la luz solar y, a través de la fotosíntesis, producir alimento sólo a partir de aire y agua; para recordar a las aves que crían dónde están los gaznates de sus polluelos, para interesar a una pareja, para atraer a un insecto polinizador, para camuflarse y pasar inadvertidos y, al menos entre los seres humanos, para deleitarse con su belleza. Pero todo esto sólo es posible gracias a la física de las estrellas, la química del aire y la soberbia maquinaria del proceso evolutivo, que nos ha conducido a una armonía tan espléndida con nuestro entorno físico".

Fragmento de "La Mirada de Dios y el grifo que gotea" (Pág. 68), Miles de millones de Carl Sagan. 

7 sept 2011

¿Las palabras que usamos dicen mucho de nuestra personalidad?

Según el psicólogo James W. Pennebaker, investigador de la Universidad de Texas (EE UU), el uso que hacemos de las palabras a través del lenguaje oral y escrito dice mucho más acerca de cómo somos y de nuestro estado psicológico que su contenido.

Según Pennebaker la clave reside en los pronombres, preposiciones, artículos… que, aunque aparentemente no tienen contenido, suman la mitad de las palabras que usamos cada día y son un indicador de a qué le prestamos atención. Así por ejemplo, Pennebaker ha observado que las personas que mienten casi nunca utilizan el pronombre “yo”, un rasgo que sirve para detectar mentiras con un 67% de acierto. Por el contrario, las personas depresivas abusan del pronombre “yo”. Es más, las estadísticas muestran que los suicidas, antes de quitarse la vida habían utilizado en sus escritos las palabras “yo”, “mío”, “me” y “a mí” el doble de lo habitual, y pocas veces o ninguna el pronombre “nosotros”. En otro estudio, Pennebaker ha demostrado que  las parejas que más emplean las palabras "yo" y "nosotros" resuelven mejor los problemas que las que utilizan más la palabra "tú".

6 sept 2011

7 formas de aumentar tu fuerza de voluntad

voluntadSeptiembre es el mes de los "buenos propósitos". Pero, ¿qué podemos hacer cuándo la voluntad flaquea? Los científicos han descubierto varias estrategias útiles para aumentar la fuerza de voluntad.

Cambiar hábitos. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Case Western Reserve (EE UU), basta con pequeños cambios en hábitos cotidianos, por ejemplo lavarnos los dientes durante varios días con la mano contraria, para fortalecer la voluntad.

Tensión muscular. Iris W. Hung, de la Universidad de Singapur, ha descubierto un curioso truco para ejercer el autocontrol: si cuando notamos que nos cuesta levantarnos de la silla para ir al gimnasio o se nos hace la boca agua ante un pastel tensamos los bíceps o los músculos de la mano durante un minuto, nos resultará más sencillo evitar la tentación. “La mente y el cuerpo están tan estrechamente unidos que simplemente apretando los músculos se puede activar la fuerza de voluntad” concluía en la revista Journal of Consumer Research.

Buenas acciones. Por su parte, Kurt Gray, de la Universidad de Harvard, ha demostrado que hacer una buena acción, e incluso sólo imaginarnos ayudando a otros, aumenta nuestra fuerza de voluntad y nuestra resistencia física. “Tal vez la mejor manera de resistirse a un donut a media mañana es donar el dinero que cuesta para una buena causa”, sostiene Gray, que dió a conocer sus conclusiones en la revista Social Psychological and Personality Science.

Exponerse a la tentación. Aunque pueda parecer contradictorio, para aumentar la fuerza de voluntad es mejor exponerse a tentaciones reales. En una serie de experimentos, científicos de la Universidad de Chicago demostraron que si una persona está a dieta desarrollará mejor su voluntad si tiene pasteles o caramelos en la cocina, al alcance de la mano, y evita comerlos, que si solamente ve imágenes de chocolate y golosinas en revistas o en la televisión. Esto último, dicen los investigadores, surte el efecto contrario, ya que es probable que en la primera ocasión que se le presente coma más "alimentos prohibidos".

Distracción. La distracción también es una buena estrategia, como han demostrado investigadores de la Universidad de Columbia (EE UU). Si canturreamos o pensamos conscientemente en otra cosa cuando algo nos tienta, por ejemplo un cigarrillo mientras intentamos dejar de fumar, nos costará menos controlarnos.

Uno a uno.
Conviene evitar proponerse cumplir a la vez varios objetivos que exijan mucho autocontrol. Según Sandra Aamodt, editora jefe de la prestigiosa revista Nature Neuroscience, hay varias actividades que pueden agotar rápidamente nuestra fuerza de voluntad: resistirnos a probar ciertas comidas o bebidas, reprimir respuestas emocionales, hacer un examen, dormir poco y tratar de impresionar a alguien.

Cinco comidas al día. Cuando nos falta glucosa en sangre nuestra capacidad de autocontrol se resiente, según demostró hace poco Roy F. Baumeister, de la Universidad de Florida (EE UU). De ahí que los expertos recomienden no saltarse ninguna comida para conservar la fuerza de voluntad que necesitamos para hacer ejercicio, dejar de fumar, estudiar, adquirir algún hábito como ir en bicicleta al trabajo, e incluso mantener una dieta de adelgazamiento.